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Los últimos asirios / The last Assyrians

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Ferran Barbermoderator

 
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Member: Dec-21-2012
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Los últimos asirios / The last Assyrians

Dec-23-2012 at 11:52 AM (UTC+3 Nineveh, Assyria)

Last edited on 12/23/2012 at 12:48 PM (UTC3 Assyria)
 
De Ferran Barber en ASIRIOS en ESPAÑA y AMÉRICA LATINA (Archivos) · 

Mesopotamia, vista a través de la puerta principal del monasterio de Deirulzafarán... Photo: Ferran Barber

Es un éxodo tan silencioso como espectacular. Más de un millón de cristianos ha abandonado Oriente Medio en las últimas décadas. Con motivo del viaje del Papa a Turquía esta semana, hemos recorrido los países de la zona para ver cómo viven su fe en minoría. «Somos los últimos -nos dicen-. Nos quedan 15 años a lo sumo… y dejarán por siempre de doblar nuestras campanas.»
  
«La patria de los cristianos de Mesopotamia está hoy en Internet», ironizaba un periodista escandinavo. A falta de un lugar donde vivir como verdaderos ciudadanos, en ausencia de un país donde expresarse libremente, los seguidores de Cristo en Oriente Medio, especialmente perseguidos en Irak e Irán, han llenado la Red de webs de denuncia para lanzar su mensaje: «Nos extinguimos. SOS».
 
De acuerdo a los datos de las diócesis y los partidos de la zona, algo más de un millón de cristianos ha abandonado Oriente Medio en las últimas dos décadas para escapar de las persecuciones religiosas. En Turquía e Irán están al borde de la extinción y en Irak se han reducido un 75 por ciento desde 1990. Lejos de mejorar su situación, la invasión norteamericana ha precipitado un nuevo éxodo, el mayor en términos relativos de toda la historia de la cristiandad mesopotámica. El grueso de los huidos ha recalado en Siria, estación intermedia hacia Occidente. Si se mantuviera de forma sostenida este declive, bastarían otras dos décadas para que los cristianos del Creciente Fértil, especialmente los de etnia caldeo-asiria, desaparecieran. Hoy por hoy, las naciones de la zona no garantizan la libertad de culto ni a los fieles de las dos religiones abrahámicas toleradas por el islam –cristianismo y judaísmo– ni mucho menos a los de otros credos minoritarios no bendecidos por el Corán: bahais, yazidíes, gnósticos... Con todo, cada país presenta rasgos propios.

IRAK: La transmigración bíblica. La invasión norteamericana de Irak ha originado una situación paradójica. Por un lado, se ha incrementado la violencia y, en consecuencia, se ha estrechado más el cerco a las comunidades de cristianos. Por otro, se han abierto nuevas posibilidades políticas que han permitido, por ejemplo, que los fieles iraquíes reciban formación reglada en su lengua vernácula –el siriaco o arameo– o que dispongan de medios de comunicación propios. Esto ha sido posible porque ya antes del conflicto estaban organizados políticamente. Varios partidos nacionalistas cristianos defendían los derechos de los suyos en las zonas norteñas controladas por los kurdos. Desde los 90 se enfrentaron a Sadam Husein con una milicia cristiana que a día de hoy cuenta todavía con 2.000 hombres movilizados, a los que puede verse custodiando las iglesias o las sedes de los partidos. La más importante de sus formaciones políticas, el Movimiento Democrático Asirio o Zowaa, reclama infructuosamente desde la invasión que se otorgue a su pueblo cierto grado de autonomía política en aquellas regiones donde son mayoría.
 
En ningún otro país como Irak han sufrido los cristianos una debacle poblacional. La transmigración ha alcanzado aquí dimensiones bíblicas, hasta el punto de que, en palabras del obispo católico bagdadí Andreas Abuna, los cristianos apenas superan en la actualidad el medio millón de almas (eran dos millones antes de que Bush padre apadrinara la primera invasión). No pasa un día sin que un puñado de cristianos iraquíes se eche la casa a las espaldas y parta hacia el Líbano, Jordania, Siria u Occidente, con la esperanza de recomponer su vida.
 
¿Cuáles son las verdaderas causas de este éxodo masivo? El conflicto se libra en un doble frente. El primero, el más mediático, es el de los atentados y las bombas y se salda con cadáveres e iglesias y tiendas de licores destruidas. No transcurre un mes sin que el propietario cristiano de una tienda o un gimnasio sea abatido a disparos o una ceremonia religiosa, abortada por la dinamita. Se han quemado comercios y peluquerías, se ha secuestrado a jóvenes, se ha asesinado selectivamente a jueces y políticos cristianos...
 
Claro que todo esto no hubiera bastado por sí solo para propiciar un éxodo masivo de no haber ido acompañado de un clima social hostil. Hace unas semanas, dos jóvenes cristianas de los llanos de Nínive fueron increpadas e insultadas en la Universidad de Mosul por un grupo de policías que les reprochaban que no cubrieran su cabello con un velo. Los agentes les raparon la cabeza y les forzaron a caminar en presencia de decenas de estudiantes para humillarlas. Hechos semejantes se repiten a diario.

Según el artista e intelectual Ninos Odisho, «lo que a la postre torna irrespirable la atmósfera de Oriente Medio no son las bombas de cuatro o cuarenta yihadistas adscritos al club del odio, sino la hostilidad de buena parte de la sociedad. Un día insultan a tu hija. Otro te increpan en un control al descubrir que eres cristiano por el colgante. Luego te niegan un empleo... Y tu hermano, 20 años más joven, te llama desde Miami para recordarte que hay lugares donde ser cristiano o nacionalista caldeo-asirio no es un crimen. Así que reúnes a tu esposa y a tus hijos, vendes la casa por la mitad de su valor y dejas atrás Mosul, Basora o Bagdad con el firme propósito de no volver jamás».

IRÁN: guerra al infiel. La salud demográfica de los cristianos persas es aún peor que la de sus hermanos del vecino Irak, aunque el éxodo haya sido anterior. En Irán quedan únicamente 250.000 cristianos armenios, entre 30.000 y 50.000 protestantes, dependiendo de la fuente, y no más de 15.000 caldeo-asirios. Desde la llegada al poder de Jomeini, en 1979, el número de estos últimos se ha reducido en un 70 por ciento. «No es que la emigración sea un fenómeno reciente, pero antes se partía a hacer fortuna; hoy se pone pies en polvorosa», dicen los ancianos que van quedando en los pueblos. Susan K., una joven caldea de Teherán, nos cuenta: «Yo me iré también en cuanto pueda. No quiero vivir en un país donde los cristianos no pueden tener responsabilidades de Estado y donde las indemnizaciones en caso de accidente son mayores o menores dependiendo de tu credo».
 
Toda la normativa legal promulgada por los ayatolás ha estado siempre encaminada a fomentar las conversiones al islam y a reducir el número de los kafir o infieles. Acostumbra a argüirse, por ejemplo, que el régimen de Teherán autoriza a los caldeo-asirios a celebrar sus oficios religiosos en arameo con el fin de ilustrar el benévolo trato que la teocracia reinante dispensa a esos pocos miles de creyentes que sobreviven en el país. Lo cierto es que no están autorizados a ello, sino obligados por ley. Es el mejor modo que los mulás han hallado de impedir que hagan proselitismo.
 
Y si, tal y como parece, todas esas comunidades, muy especialmente la caldeo-asiria, van camino de desaparecer, ¿por qué les preocupa tanto a los ayatolás el asunto de las conversiones y la apostasía? En realidad, la guerra religiosa que han librado los mulás en el interior de su país ha estado preferentemente dirigida contra los anglicanos. Según los líderes de las iglesias protestantes, durante los últimos 25 años, alrededor de 30.000 musulmanes han repudiado a Alá para abrazar la fe de Cristo. Los anglicanos han sido vigilados más de cerca que el resto tanto por su presunta proximidad al Gobierno de EE.UU. como por sus pruritos evangelizadores. Durante los 90 les prohibieron producir y distribuir biblias; les clausuraron templos y, según el Departamento de Estado norteamericano, hicieron «desaparecer» a varios reverendos carismáticos.

«En algunas iglesias evangelistas han instalado cámaras para saber quién entra y quién sale», asegura Joseph T., un converso de Urmia. «Ya no te ejecutan por apostasía, pero existen otros métodos algo más sutiles e igualmente perversos, como deslizarte en la maleta tres kilos de heroína.»
 
TURQUÍA: un mundo en extinción. No muy lejos de Kamisli, en la bellísima comarca turca de Tur Abdín –los Montes de los Siervos de Dios– quedan hoy en pie casi más templos que cristianos jacobitas vivos. Tanto los ortodoxos griegos como los armenios fueron prácticamente aniquilados mediante una estrategia genocida puesta en práctica mucho antes del holocausto de 1915 (los bachi-buzzuks del sultán aterrorizaron a la población cristiana durante buena parte del siglo XIX). Y, a pesar de ello, nada ilustra mejor el trato cruel que los turcos y los kurdos han dispensado en la Anatolia a los cristianos que el trágico destino de los últimos caldeo-asirios.
Su número total se acercaba en Asia Menor al millón de personas con anterioridad a la Primera Guerra Mundial; a principios de los años 20 no llegaba a los 200.000 y en la actualidad no pasa de 5.000, de los cuales unos 3.000 viven dispersos por el sureste y el resto, refugiado en Estambul.
 
Se encuentran, definitivamente, en vías de extinción como consecuencia del genocidio de 1915 –acaecido en el mismo lugar y la misma fecha que el armenio– y del acoso al que se han visto sometidos hasta el mismo día de hoy. Durante los últimos años, al menos 20 jóvenes caldeo-asirias han sido violadas; otras muchas han sido arrancadas de sus casas y forzadas a casarse con sus raptores kurdos, lo que a su vez les ha exigido mudar de religión. Se hallan documentados también varios asesinatos cometidos con total impunidad, así como robos de tierras y ajustes de cuentas.
 
Las pretensiones turcas de integrarse en la UE no han mejorado sustancialmente el marco general de libertades religiosas del país. Pese a que la Constitución garantiza la libertad de culto, a pesar de que Turquía es formalmente el más firme defensor del laicismo entre las naciones musulmanas, el Gobierno sigue ejerciendo en la práctica el papel de protector del islam suní. «Las autoridades de Ankara tienen un doble discurso en función del interlocutor ante el que se hallan», asegura un emigrante cristiano que ha retornado al país desde Suecia con la intención de reflotar una bodega. «Si de verdad fuera un Estado aconfesional homologable al sueco o al español, no obligarían a hacer constar la religión en el documento nacional de identidad.

Resulta también significativo que no hayan reconocido el genocidio armenio-asirio.» Alrededor de 350.000 cristianos de etnia caldeo-asiria fueron asesinados durante la Primera Guerra Mundial y los años posteriores apelando a la unidad del pueblo turco. «Y a diferencia de lo que hicieron los alemanes –recuerdan los descendientes de aquellas víctimas–, no habrá nunca un gobernante turco que se postre en Yereván o Mardin ante una estatua de los cristianos asesinados.»

Quiénes son los cristianos de Oriente
Las principales iglesias. Se reparten por una docena de congregaciones nacidas a raíz de diferentes divorcios políticos y teológicos. Esencialmente, son tres: la caldea (casi la mitad de fieles), la siriaco-ortodoxa o jacobita (25%) y la asiria del Este (20%). El resto son católicos o anglicanos. Las dos últimas son independientes y autocéfalas, es decir, son pastoreadas por patriarcas cuya autoridad es igual a la del Papa sobre los católicos-apostólicos. Los caldeos, en cambio, son en rigor católicos, pero entre ellos y el Papa media un patriarca al que eligen sus obispos democráticamente y que el Pontífice confirma.

La lengua que sobrevive. La lengua litúrgica es el siriaco o arameo. Una variante moderna es la de uso común de muchos de los cristianos en Irak, Siria, Irán y Turquía. NIngún país les reconoce el derecho a recibir enseñanza en su idioma materno, pero lo hablan. En estas comunidades se armó un gran revuelo cuando los diarios occidentales informaron de que los actores de La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, hablaban «¡una lengua muerta!».

La etnia de la civilización. El término `caldeo-asirio´ tiene también un sentido étnico. Se denomina así a entre tres y cuatro millones de personas que dicen descender de los aborígenes de Mesopotamia, fundadores de las primeras civilizaciones del Creciente Fértil a los que la historia oficial da por desaparecidos desde hace tres milenios. El resurgir del pueblo caldeo-asirio ha ido parejo al movimiento nacionalista alumbrado a finales del XIX.
La historia oculta. La crónica de estos cristianos orientales es un relato de sufrimientos y resistencia, pero los dos hechos recientes más relevantes son el genocidio de 1915 y la masacre de 1933. En el primero, 350.000 cristianos fueron asesinados por el Ejército turco. En el segundo, en Simel, 4.000 fueron aniquilados por militares iraquíes.

* Cristianos en extinción / Copyright FERRAN BARBER / Artículo divulgativo originalmente publicado en la revista española XL Semanal (2007, Ferran Barber)

FERRAN BARBER
ferranlikesyou@gmail.com

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Assyria \ã-'sir-é-ä\ n (1998)   1:  an ancient empire of Ashur   2:  a democratic state in Bet-Nahren, Assyria (northern Iraq, northwestern Iran, southeastern Turkey and eastern Syria.)   3:  a democratic state that fosters the social and political rights to all of its inhabitants irrespective of their religion, race, or gender   4:  a democratic state that believes in the freedom of religion, conscience, language, education and culture in faithfulness to the principles of the United Nations Charter — Atour synonym

Ethnicity, Religion, Language
» Israeli, Jewish, Hebrew
» Assyrian, Christian, Aramaic
» Saudi Arabian, Muslim, Arabic
Assyrian \ã-'sir-é-an\ adj or n (1998)   1:  descendants of the ancient empire of Ashur   2:  the Assyrians, although representing but one single nation as the direct heirs of the ancient Assyrian Empire, are now doctrinally divided, inter sese, into five principle ecclesiastically designated religious sects with their corresponding hierarchies and distinct church governments, namely, Church of the East, Chaldean, Maronite, Syriac Orthodox and Syriac Catholic.  These formal divisions had their origin in the 5th century of the Christian Era.  No one can coherently understand the Assyrians as a whole until he can distinguish that which is religion or church from that which is nation -- a matter which is particularly difficult for the people from the western world to understand; for in the East, by force of circumstances beyond their control, religion has been made, from time immemorial, virtually into a criterion of nationality.   3:  the Assyrians have been referred to as Aramaean, Aramaye, Ashuraya, Ashureen, Ashuri, Ashuroyo, Assyrio-Chaldean, Aturaya, Chaldean, Chaldo, ChaldoAssyrian, ChaldoAssyrio, Jacobite, Kaldany, Kaldu, Kasdu, Malabar, Maronite, Maronaya, Nestorian, Nestornaye, Oromoye, Suraya, Syriac, Syrian, Syriani, Suryoye, Suryoyo and Telkeffee. — Assyrianism verb

Aramaic \ar-é-'máik\ n (1998)   1:  a Semitic language which became the lingua franca of the Middle East during the ancient Assyrian empire.   2:  has been referred to as Neo-Aramaic, Neo-Syriac, Classical Syriac, Syriac, Suryoyo, Swadaya and Turoyo.

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